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Oratoria desde la práctica

Todas las personas nos comunicamos. Desde la niñez expresamos emociones a partir de los gestos, aún sin saber articular palabras. Esto refuerza la importancia de la gestualidad cuando se trata de hablar en público.

Hablar en público más allá de hablar bien, es saber conectar, persuadir y entender las necesidades del público; por eso no es solamente hablar fluido, articulado y sin muletillas, como muchas personas creen.

He escuchado muchas charlas durante mi ejercicio como curadora de oratoria donde acompaño a personas a comunicar oportunamente sus mensajes, y aunque hay mucha teoría al respecto, quiero compartirles algunos consejos desde la práctica.


  1. Depurar el mensaje. Existe la creencia de necesitar mucho tiempo para decir todo lo que se tiene que decir y eso ya no es así. Con el paso del tiempo, los seres humanos tienen menos retención para charlas largas y monótonas, se debe calibrar el mensaje para tiempos cortos y con alta dosis de impacto emocional - cabe resaltar que, lo emocional no es motivacional, exclusivamente. Se puede llegar a las emociones perfectamente, en una charla financiera. Depurar es elegir entre lo relevante y lo secundario. Elegir lo relevante reduce los excesos o redundancias.

  2. Calibrar el cuerpo. Se enseña mucho de posturas, respiración y gestos, pero muchas veces, con los nervios, todo esto se olvida o se convierte en rigidez. La calibración en tiempo real, como yo le llamo, es esa capacidad de conscientemente darse cuenta qué está haciendo el cuerpo y calibrar en el momento. Por ejemplo, si se encoge hombros por timidez, se tocan constantemente las manos de forma nerviosa, se balancea de un lado a otro; ¿qué hacer?, ser conscientes de qué hace el cuerpo y regular en tiempo real. ¡Eso es calibración!

  3. Autenticidad. ¡Claro! Se dice mucho, pero, la falta de autenticidad se nota mucho cuando se deja de hablar con el acento natural (imagínese hablando de un pronto a otro como locutor de radio en media reunión del trabajo), o cuando se finge una personalidad en el escenario. Hablar con autenticidad es traer a la persona al escenario, hablar desde el corazón y las vivencias y por qué no, desde la vulnerabilidad.

  4. “Yo no puedo con las cámaras”: Esto es muy común escucharlo, y es válido,pero... ¿qué es una cámara? , primero es un artefacto inerte, no tiene vida propia. Pero lo más importante, detrás de esa cámara y ese camarógrafo hay mucha gente queriendo escuchar el mensaje. El mayor consejo es entender que tanto los camarógrafos, como los productores están ahí para ayudar, para hacer que el mensaje se propague, no para juzgar, ¡no se enfoque en ellos, enfóquese en el mensaje!, y además, piense en su audiencia. Recuerdo cuando le puse un peluche de mi hijo encima de la cámara a una oradora que tenía que grabar su charla. ¡Todo cambió y hasta sonrió! Pruébelo.

  5. Su marca personal. ¿Cómo vestir? ¿Qué historia contar? ¿Qué van a pesar de mí?, tantas preguntas que se hacen al iniciar, cuando se habla en público no solo se está transmitiendo un mensaje, sino que, como emisores, estamos transmitiendo información con nuestra imagen. Que su imagen se asemeje a su propósito como ser humano, esa es la clave para impactar en escenario.



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